Productos exclusivos para usuarios compartidos

La “economía compartida” cambiará la idea de compra

Raquel Castañeda Ibarra
Idi Amin Germán Silva Jug

El uso de la tecnología, la disminución de los espacios físicos, la afectación al medio ambiente y la disminución en el poder adquisitivo de las personas, no sólo están cambiando los patrones de consumo, sino también el concepto de propiedad.

Disponible para tu uso
La “economía compartida” es un concepto de negocios que surgió hace más de quince años y que ha crecido de forma exponencial en Latinoamérica en los últimos seis años. Es un modelo de negocios diferente al tradicional, pues se basa en la premisa de compartir recursos mediante servicios entre individuos, lo que le permite al beneficiario acceder a dichos recursos en el momento en el que se necesiten.
Mientras que en el modelo de negocios tradicional se paga por la propiedad de los recursos, en el modelo de “economía compartida” se paga por el uso de los recursos sin llegar a tener la propiedad de los mismos. Derivado de lo anterior, el pago por el uso de los recursos es más barato que el pago por la compra de dichos recursos. Así mismo, los recursos estarán disponibles para un amplio número de usuarios que pagaron por el servicio.
Empresas como Uber, AirBnB, Spotify, Netflix, Ecobici y Udemy, son sólo algunos de los servicios que se ofrecen utilizando el modelo de “economía compartida”. El modelo de negocios se basa en la premisa de “compartir”, sin limitarse a bienes tangibles como autos, bienes muebles e inmuebles o dinero, sino que también considera el uso colaborativo de conocimientos, servicios, habilidades y experiencia.

Una de las aplicaciones de música más utilizadas en la actualidad es “Spotify”. Esta empresa ofrece música en “streaming”, es decir, pone a tu disposición millones de canciones para que las escuches cuando quieras sin necesidad de comprar discos. Se puede utilizar Spotify de manera gratuita con mensajes publicitarios o pagando una mensualidad con la posibilidad de uso de todas sus funciones sin mensajes publicitarios.

“Uber” es el servicio de transporte privado más conocido alrededor del mundo, con sede en ciudades desde las más pequeñas hasta las más importantes del mundo. La plataforma ofrece a los dueños de los vehículos la posibilidad de obtener ingresos sirviendo como chofer privado en su propio vehículo, mientras que el usuario se traslada a su destino con una atención especial a un bajo costo. Uber ofrece servicios de transporte económicos (mediante viajes colectivos), pero también exclusivos utilizando autos tales como BMW, Audi o Mercedes Benz. Esta empresa, a pesar de no poseer ninguno de los vehículos que utiliza para el otorgamiento de sus servicios, tiene un valor superior a los 40 billones de dólares.

Los usuarios de “AirBnB” pueden rentar una habitación, un departamento o una casa amueblados, prácticamente en cualquier ciudad del mundo a un precio bajo en comparación con el servicio que se recibe. Así mismo, permite obtener ingresos extras a los dueños de las casas o departamentos mediante la renta de las habitaciones que no utilizan o de su hogar en los días que se encuentran fuera de él.

 

Recursos al servicio de la comunidad

El mencionado modelo de negocios tiene características relacionadas con algunos de los valores de vida en comunidad. Un aspecto fundamental para el éxito del modelo es la confianza. Las operaciones se realizan entre desconocidos y sin tener la certeza de la calidad del producto o servicio ofrecidos. La gran mayoría de los usuarios son individuos y, a pesar de contar con un perfil con domicilio y datos de identidad, no tienen que cumplir con trámites legales de constitución rigurosos. En este sentido, los comentarios y la socialización de la experiencia en el servicio recibido es un aspecto altamente valorado al momento de la decisión de compra de los usuarios potenciales. La gran mayoría de los usuarios expresan sus recomendaciones libremente con comentarios positivos y negativos. Así como en la comunidad, la reputación es un aspecto que el oferente cuida y se convierte en un mecanismo de autorregulación.
La libertad de operación sin la intrusión de mecanismos de manipulación en la decisión de compra y la participación equitativa de usuarios grandes y pequeños, es un elemento que ha impulsado el éxito del modelo; no es necesario ser un proveedor poderoso e industrializado para tener presencia en el mercado, de hecho muchos de los servicios se ofrecen de manera artesanal. Las nuevas generaciones de consumidores aprecian mucho la posibilidad de elegir sus productos o servicios y combinar las opciones disponibles, de manera que puedan recibir una experiencia única y adecuada a sus gustos y necesidades.
El intercambio de productos que ya no se utilizarán –o se usan con poca frecuencia– y el ofrecimiento de habilidades o conocimientos al servicio de los demás, es otra característica de vida comunitaria que se puede identificar en el modelo de “economía compartida”. Esta característica es elemental para la dinámica de consumo que vivimos en la actualidad, debido a que considera la optimización en el uso de los recursos, los cuales son cada vez más escasos; atiende a la necesidad de consumo responsable. Adicionalmente, el sentido de colaboración para el desarrollo de la comunidad también se identifica en el mencionado modelo.

Tipos de negocios en la “Economía compartida”
1 Ofrecen el uso temporal de un producto o servicio.
2 Transfieren o subastan la propiedad de un producto que ya no utilizarán.
3 Ofrecen activos intangibles, tales como, conocimientos, habilidades o tiempo.

Consumidores racionales

Tal como lo menciona Klaus Schwab en su libro “La cuarta revolución industrial”, este modelo de negocios “…no sólo está cambiando qué y cómo hacemos las cosas, sino, quienes somos”. Aquí está uno de los mayores riesgos a los que estamos expuestos. Más allá de los retos legales y comerciales que representa esta nueva forma de hacer negocios, debemos estar atentos a los cambios que se pueden generar en la forma de relacionarnos.
Si bien es cierto que este modelo de negocios favorece la libertad, la colaboración, la confianza y el consumo responsable, debemos evitar que el sentido de ausencia de propiedad se traslade a las relaciones humanas como la ausencia de compromiso formal. El uso compartido deberá aplicarse exclusivamente a los recursos materiales y servicios comunitarios, de ninguna manera será válido en las relaciones sentimentales o familiares, creencias y valores. Esto último es lo que nos identifica como seres humanos: racionales, conscientes de nuestra existencia y miembros de una comunidad.

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