Papa Francisco en Colombia. Peregrino de esperanza y de paz

José de Jesús Monreal Castorena

El papa Francisco visitó Colombia del 6 al 11 de septiembre.
Desde que anunció su viaje apostólico propuso como lema: “Demos el primer paso”, invitación a dar el primer paso para buscar la paz que tanto necesita este país latinoamericano.
Se trata del primer paso de muchos en un caminar en conjunto que busca poner fin a la violencia para alcanzar la reconciliación.

Alegría y agradecimiento por la visita del Papa

Colombia se mostró alegre y agradecido con la visita del Santo Padre. Tanto las autoridades civiles como eclesiásticas, así como todo el pueblo colombiano, acogieron al Papa y su mensaje: “es compromiso de todos el construir una paz estable y duradera”.

Durante el viaje, el papa Francisco se mostró conmovido por la alegría, la ternura y la nobleza de los colombianos; reconoció la gran riqueza natural del país y de su gente; y se dirigió a niños, jóvenes, adultos y ancianos, y los invitó a ser “portadores de esperanza”.

Invitación a volar alto

Como siempre, llamó la atención su empatía con los jóvenes, a quienes invitó: “por favor mantengan viva la alegría [y] no se la dejen robar” ante una realidad marcada por la guerra, el narcotráfico y por otras adicciones. “Atrévanse a soñar; vuelen alto y sueñen grande, no vuelen rastrero”, afirmó.
A la jerarquía eclesiástica la llamó a ser constructora de la paz desde su misión singular; no como “una casta de funcionarios unidos a la dictadura presente”, sino “como pastores [que] toquen sin miedo la carne herida de la propia historia y de la historia de su gente”.
Por su parte, a los seminaristas y religiosos los exhortó a ser “hombres y mujeres reconciliados para reconciliar”.

Un encuentro de reconciliación

El gran encuentro de reconciliación nacional que se realizó en Villavicencio, esperado por el Santo Padre, fue un momento fuerte de fe y de oración. Momento de reconocer las huellas de la historia viva y reciente del pueblo colombiano, marcado por eventos trágicos pero también de gestos heróicos de gran humanidad y de alto valor espiritual de fe y de esperanza.

El Papa Francisco invitó a Colombia a abrir su corazón a Dios y a dejarse reconciliar: “No le teman a la verdad ni a la justicia. No tengan miedo a pedir y a ofrecer perdón”.

Desatar los nudos de la violencia

En su regreso a Roma, en la acostumbrada rueda de prensa que realiza al final de cada viaje, el Papa invitó a “seguir dando más pasos”. Abordó la necesidad que tiene Colombia de continuar con el diálogo en un camino no fácil ni rápido hacia una paz estable; así como también a buscar “desatar los nudos de la violencia, desenredar la compleja madeja de los desencuentros y, en definitiva, construir la paz hablando no con la lengua, sino con manos y obras”.

Viaje que permanece en la memoria

La visita del papa Francisco a Colombia no sólo dejó huellas históricas en las cuatro ciudades que visitó, sino en la memoria de cada uno de nosotros.
Es testimonio eficaz de la presencia de Cristo en la Iglesia, que en el sucesor de Pedro sigue acompañando a su Pueblo.
El mundo fue testigo de un mensaje de paz y esperanza no sólo para esta nación, sino para el mundo entero. Sigamos caminando; juntos será siempre mejor.

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