Las familias, los sectores y las pequeñas comunidades: células de la parroquia

Pbro. Arturo Arana López, Vicario de Pastoral

La Iglesia doméstica, como también es llamada cada familia cristiana en la pastoral, y de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 1655-1658), es el lugar privilegiado donde se gesta y se inicia la vida y se desarrolla naturalmente la comunidad. Es la célula de la sociedad y de la Iglesia. Es la primera comunidad a la que se pertenece por los lazos sanguíneos y por el bautismo de sus integrantes.
En nuestro Plan Diocesano de Pastoral, “la sectorización” es una exigencia organizativa para llegar precisamente como parroquia a cada familia y hacer que cada familia salga al encuentro de otras familias vecinas, y hacer de aquel territorio que llamamos “sector” una “pequeña comunidad” que comparte la vida en todos sus aspectos o dimensiones y desde la fe. Quizá puedan organizarse en cada sector, según el tamaño en cuanto a territorio y población, varias pequeñas comunidades.

De acuerdo a la realidad
Las Pequeñas comunidades se forman de acuerdo a variadas realidades. Pueden ser por territorio cercano o común (vecinos), o bien entre los miembros del mismo “Movimiento”, “Comisión” o “Grupo”. También puede ser por empatía, edades, por oficio o profesión. Incluso cuando en razón de algún acontecimiento que unió personas y que después de esa experiencia vital los involucrados deciden seguir convocándose para crecer integralmente compartiendo la vida.
Las Pequeñas comunidades tienen su fundamento e inspiración en las primeras comunidades cristianas (cf. Hch. 2, 42-47) y, por supuesto, éstas en la experiencia comunitaria de los discípulos con Jesús, pues la relación con el Maestro fue verdadera Escuela de Comunión.
Tanto la familia como el sector, la pequeña comunidad y la parroquia, han de fundamentar su identidad en la “Santísima Trinidad”, comunidad de amor.

La Familia de Nazaret, el ejemplo
La familia, como Iglesia Doméstica, es llamada a parecerse a la Familia de Nazaret, donde se ama, se trabaja, se viven los valores de la fe, la humildad, el servicio, la solidaridad, el temor de Dios y la docilidad a su voluntad.
La parroquia es la Iglesia entre las casas, o bien la Iglesia del barrio, del terruño al que se pertenece. En la parroquia se vive, se concretiza lo que es ser Iglesia, pero la parroquia está compuesta por los bautizados que viven en su territorio y por quienes acuden a hacer comunidad aun viviendo en otros territorios diferentes a la jurisdicción parroquial.
La parroquia la integran sus respectivos bautizados que son miembros del Cuerpo de Cristo, Piedras vivas de su Iglesia, pertenecientes a varias familias que son Iglesia Doméstica, que las organiza en sectores y crea de muchas maneras pequeñas comunidades, convirtiéndose cada familia, cada sector, cada pequeña comunidad, en sus células vivas.

Sectores en comunión
De todo lo anterior deducimos la importancia de las estructuras que el Plan Pastoral exige para implementarse con eficacia. La sectorización no es sólo herramienta para organizarse; es ya signo de comunión. No sólo es medio, sino también fin para una eclesialidad de base al estilo de Jesús.
Como Diócesis de Tepic, estamos revisando y fortaleciendo la sectorización en cada parroquia. Es una tarea de cada Equipo Parroquial de Animación Pastoral (EPAP) junto con sus pastores, coordinadores de sector y red de mensajeros.

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