La cultura y las ideologías

Pbro. Lic. Sergio Díaz Lepe

El Concilio Vaticano II marca un hito en la historia cristiana al recuperar en su atención pastoral la “cultura” y ponerla en relación directa con el Evangelio, como lo hizo Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre.
“Con la palabra cultura se indica, en sentido amplio, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus múltiples capacidades espirituales y corporales; se esfuerza en someter a su dominio al mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, en sus obras expresa, comunica y conserva, a lo largo de los siglos, las grandes experiencias espirituales y aspiraciones, para que sirvan al progreso de muchos, e incluso, de todo el género humano…” (Gaudium et spes, n. 53).

La Gaudium et spes 53 aporta mucha riqueza para nuestro tiempo. Nos sirve para discernir si todo lo que actualmente llamamos “cultura” lo es en realidad; y, “ por consiguiente, siempre que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallan ligadas estrechísimamente”. Entonces, aquella realidad (o cultura) sería sujeto de derechos, y no las ideologías, modas, anticulturas como el machismo, o la violencia en todas sus manifestaciones.

El Beato Papa Pablo VI, en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi (año 1975) acerca de la evangelización del mundo contemporáneo, aterriza la doctrina del Vaticano II sobre la cultura y la necesidad de evangelizarla desde dentro, desde el corazón: “Posiblemente podríamos expresar todo esto diciendo: lo que importa es evangelizar –no de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces– la cultura y las culturas del hombre en el sentido rico y amplio que tienen sus términos en la Gaudium et spes, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios…” (Evangelii Nuntiandi n. 20).

Jesús: evangelizador de la cultura

Jesús hizo la diferencia en su práctica pastoral. No iba contra Dios, ni contra la Ley, ni contra el sábado.
En su anuncio del Reino, o Reinado de Dios, englobaba al Dios que es Abbá; la Ley como lugar de encuentro de los hombres entre sí como hermanos y de los hombres con Dios como hijos; y la práctica del descanso del sábado como signo de la ley de la misericordia. Jesús fue con todo, aun arriesgando la vida, contra la ideología de Dios, de la Ley y del sábado, hecha por los hombres contra la voluntad de Dios y contra el bien del hombre y del bien común.

Jesús propone la cultura de la misericordia

Dios es misericordioso; ustedes, sus hijos sean misericordiosos como su Padre. Y cita al profeta Oseas: “entiendan bien qué significa, misericordia quiero y no sacrificios…” (cfr Mt 9,12). Esto es sólo un botón de muestra del sueño de Jesús y de la misión de la Iglesia.

La esencia de la cultura, según el Vaticano II, es aquello que le ayude a la persona humana a alcanzar su dignidad en plenitud. Es decir, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus múltiples capacidades espirituales y corporales; todo lo que le ayuda a someter y cuidar la creación; todo lo que hace más humana la vida familiar y social y beneficia a todo el género humano mediante el progreso de las costumbres e instituciones, teniendo como valor Fontal, central y final a Dios.

Por eso podemos hablar de pluralidad de culturas por la diversidad de valores que contenga y de las formas de vivirlos; y también, desgraciadamente, la cantidad y diversidad de antivalores que se deben eliminar. Esto reveló, anunció y enseñó Jesús bajo la clave de “Reinado o Reino de Dios”: a partir de su experiencia de Dios Comunidad de conocimiento y Amor, hacer este mundo más humano, una comunidad de hijos y hermanos con un Padre común que es todo misericordia. Con ello nos ha dejado un patrón que nos ayude, hasta el final de la historia humana, a saber si como vivimos es una cultura y cuál es su nivel de calidad.

Visión profética sobre la cultura

Al confundir cultura e ideología hemos caído en el error de tratar los asuntos de manera igualitaria o preferencial a favor de las ideologías en lo que se refiere a los derechos, o incluso se han tomado decisiones absurdas. A veces se da la impresión, de parte de los que toman las decisiones, que lo hacen o porque el asunto los rebasa y mejor se legaliza; o por razones políticas, que ante la baja de popularidad del partido legalizan para conseguir adeptos; o por otro tipo de presiones riesgosas.

Al ser humano en gestación en un vientre materno se le niegan sus derechos a la vida legalizando “la interrupción del embarazo” (aborto) por los derechos de la madre sobre su cuerpo… Ha sido más difícil para “la cultura de igualdad de género” conseguir derechos y seguridad para la mujer que para “la ideología del género” conseguir lo que han pedido aun sin base en la naturaleza humana.

En esta nueva crisis de Babel, de confusión y no entendimiento, de privación o concesión de supuestos derechos humanos, indistintamente, irresponsablemente, ¿estamos en camino de ser mejores personas, mejor humanidad y transformar este mundo haciéndolo más humano para todos?, ¿o “Reino de Dios, como lo proclama Jesucristo?

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