Año Jubilar Diocesano

Alberto Jorge Rodríguez Sotelo

Para la Iglesia Católica, el Año Jubilar es un año de gracia, alegría y celebración por la conmemoración de algún acontecimiento particular. También nos ofrece la oportunidad de expresar nuestra fe a través de acciones concretas en favor de los más necesitados. Para la Iglesia Católica, el Año Jubilar es un año de gracia, alegría y celebración por la conmemoración de algún acontecimiento particular. También nos ofrece la oportunidad de expresar nuestra fe a través de acciones concretas en favor de los más necesitados. El Año Jubilar nos da la oportunidad para acercarnos al Señor, para intentar más seriamente la santidad de nuestra vida, consolidar nuestra fe y favorecer las obras de caridad, así como para promover la unidad y la comunión fraterna en el seno de la Iglesia y de la sociedad. Además, con autorización de la Santa Sede, se nos puede conceder la Indulgencia Plenaria.

Talpa de Allende: el punto de partida

Este 19 de septiembre la Diócesis de Tepic inaugurará un Año Jubilar, que concluirá el 19 de septiembre del año 2019. El acontecimiento tiene como marco la conmemoración de los 375 años de la renovación milagrosa de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Talpa, patrona de esta Iglesia Particular. El objetivo primordial no es solamente festejar a nuestra Madre, sino aprovechar la ocasión para avanzar en la obra evangelizadora de la Iglesia.La apertura tendrá lugar en la Basílica de Talpa de Allende, Jalisco, con una Eucaristía presidida por el Obispo Diocesano, Don Luis Artemio Flores Calzada.Al concluir la Eucaristía, de la misma Basílica saldrán 5 Imágenes Peregrinas camino a cada una de las 5 Zonas Pastorales.

 Visita de la Virgen y su preparación

En cada una de las Zonas Pastorales, las imágenes peregrinas visitarán las parroquias, capillas, hospitales y otros lugares que se hayan determinado en la organización previa. Los organizadores fueron: el Señor Obispo, los Vicarios Episcopales, Decanos, Párrocos, las Comisiones Pastorales y algunos laicos comprometidos.Recibir una visita de tan grande importancia merece siempre cierta preparación, de ahí que se ha elaborado una serie de 5 catequesis que se impartirán en cada una de las parroquias –ya sea antes o durante la visita–. Son temas muy específicos que nos ayudarán a entender el amor de Nuestro Señor a través de nuestra Madre María. El material llegará a las parroquias a manera de trípticos y los párrocos serán los encargados de aplicarlos en sus comunidades. Los temas son los siguientes:

1. María, Hija Predilecta del Padre.

2. María, Madre de Dios Hijo.

3. María, Esposa del Espíritu Santo.

4. Historia de la Virgen de Talpa y su Renovación Milagrosa.

5. María, Madre de la Iglesia.

El Vicario de Pastoral, presbítero Arturo Arana López, nos invita a la reflexión con las siguientes palabras: “Aprovechemos la visita de nuestra Santa Patrona y pidamos por nuestras necesidades; que Ella interceda por nosotros ante su Hijo Jesús”.

Recuperando la Historia

Para entender más del presente es necesario regresar un poco al pasado. En el año 1644, en la Villa de Talpa, un viernes 19 de septiembre aconteció un hecho de gran trascendencia para la vida religiosa de toda la comarca: una imagen de La Virgen María, desfigurada y carcomida por el tiempo, y que por orden del párroco Don Pedro Rubio Félix debía ser enterrada en un pozo en la sacristía, se renovó milagrosamente. Fue en el momento que iba a ser sepultada que el santuario se llenó de nubes y la Virgen sufrió una asombrosa transformación física, dejando atrás a la antigua figura deteriorada para convertirse en una radiante e imponente imagen celestial que hoy mueve a miles de fieles a su encuentro; a este hecho se le denominó como el Milagro de la Renovación.En 1915, y recordando la fecha de su renovación, el clero, el pueblo y peregrinos de Talpa, le obsequiaron e impusieron el corazón de oro que desde entonces lleva en su pecho maternal. Predicó en el novenario –y en aquella memorable fiesta– el ilustre sacerdote Don José María Robles Hurtado, fundador de las Religiosas Hermanas del Corazón de Jesús, y después Mártir de la causa de Cristo Rey. Para el año de 1923 surgió y maduró el proyecto de imponerle a sus sienes la imperial corona de oro con autoridad pontificia. Se verificaron los trámites correspondientes ante la Santa Sede y un 12 de mayo de 1923, el Excmo. Sr. Obispo Don Manuel Azpeitia y Palomar –tercero en la Diócesis de Tepic– impusieron regia y áurea corona de la Celestial Patrona, así como al pequeño Jesús que lleva en sus brazos.Dada la sed de engrandecer a su celestial Señora en aquellos devotos corazones, se solicitó  a la Santa Sede una nueva gracia: que fuera declarada –por la autoridad suprema del Vicario de Cristo– Patrona Principal de la Diócesis de Tepic. Monseñor Araiza se encargó de llevar las súplicas a Roma, con tan feliz éxito que el 10 de diciembre de 1948 el Santo Padre firmaba el documento concediendo la gracia.El entonces tranquilo pueblo de María se estremeció de gozo y esperó con ansia el siguiente 12 de mayo. Y en medio de un majestuoso silencio, escucharon las palabras del Vicario de Cristo por las que declaraba Patrona Principal a la Virgencita del Rosario para la Diócesis de Tepic.

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